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domingo, 31 de agosto de 2008

"Una Amistad Positiva y Creyente en sus Raíces"

Cuarta Observación

Viernes 29 de Agosto del 2008

Horario: 18.30pm hasta las 20.00pm


A diferencia con las veces anteriores mi observación ahora no se basa en las peleas que he presenciado sino en el significado de la amistad que los emigrantes peruanos se tienen…

En un clima agradable y de tranquilidad en la calle bandera, dónde habitualmente transita gente que hace sus compras en las diferentes tiendas de esta mencionada calle, nos encontramos a dos parejas de 30 años aproximadamente que conversan en una esquina, sobre sus vidas y de cómo esperan la llegada de su hijo, ya que una de las parejas está esperando a su primer primogénito y esto ha sido tema principal en la conversación.Se ven muy felices e irradian tranquilidad en sus palabras. Esta pareja platica por 30 minutos en la esquina de Bandera con Catedral abrazándose y riendo muy fuerte… más tarde me dedique a seguirlos, ya que al parecer irían a un bar que se encontraba por las calles de la Región Metropolitana y fue así lo que yo supuse, entraron a una cantina llamado “El Remolino de Don Quijote” que queda entre las calles Morandé y Catedral, acá pidieron un pítcher de cerveza, mientras yo me senté en el barra a observarlos tomándome una bebida…

Comenzaron hablar sobre sus familiares en su país natal Perú y del cómo en chile eran tratados, una pareja decía que le gustaba su trabajo y el trato que sus patrones le daban, lo que yo interprete como “Asesora del Hogar” y “Obrero de la Construcción”, mientras que los otros dos personajes hablaban pestes de nuestro país.

La primera pareja era la que estaba esperando un hijo y la otra eran lo contrario a ellos, por lo que decían en sus palabras, a ellos les costaba mucho llegar a tener trabajo y oportunidades de superación, ya que cada vez que lo hacían eran discriminados por su entorno. Es por ello que la pareja embarazada les hablaba de la perseverancia y que no perdieran la fe, en que todo podía cambiar siempre y cuando cambiaran su actitud también, “porque ustedes saben que nosotros venimos con la mentalidad de llevar dinero a nuestros hogares y las ocasiones de hacerlo son escasas, por los mismo uno debe agachar el moño y listo, recuerden que hay que comer todo el mes….”. Estas fueron unas de las tantas conversaciones que establecieron las parejas amigas tras unas chorrillanas puestas en bandejas de maderas y cervezas.

Acá percibí un ambiente totalmente pacifico donde primaba la empatía, cercanía y llegada de culturas que existía entre ellos, por lo mismo una de las parejas trataba de subirles el animo a las otras diciéndole que siguieran intentando en buscar trabajos beneficiosos y que no se dejarán llevar por los prejuicios ni mucho menos por el rencor hacia nosotros con el que habían sido criados en su país natal…

Podemos observar que los anónimos personajes que me hicieron relatar esta historia fueron muy amables entre ellos, nunca escuche malas palabras ni mucho menos peleas como las veces anteriores. Y con esto podemos ir aprendiendo que no todos son iguales de prejuiciosos con un país al que llegan sin nada, tratando de buscar oportunidades y dinero para su bienestar y el de sus familias…

Escrito por: Carolina de los Ángeles Quezada Salinas

sábado, 30 de agosto de 2008

Perú en Chile

Día de la observación, miércoles 27 de agosto.
Hora de inicio 17:50 hrs.

Decidí esta vez además de observar la Plaza de Armas, sentarme en el monumento de Pedro de Valdivia “fundador de la nacionalidad chilena, gran capitán” ya que en los alrededores de ella, estaban sentadas 6 personas de las cuales 4 eran de nacionalidad peruana, había una pareja de mas o menos 30 años de edad, ella era de tez mas clara en comparación a la de los demás, vestía semiformal, traía en sus manos 2 bolsas; ellos al poco rato salieron de su lugar, en cambio los dos se quedaron mucho rato mirando a la gente que pasaba.

Caminando en dirección a la famosa Catedral me encontré con dos chinas que observan el lugar maravilladamente con un traductor que les hablaba en ingles sobre la Alameda (por lo que poco que entendí). Me ubique en el edificio que esta al lado de la farmacia, me encontraba rodeada por dos peruanos uno a cada lado, ellos miraba las personas que hay pasaban, pero se veían inquietos yo creo que era por mi presencia por que era la única chilena que estaba hay parada, a lo mejor se sentían intimidados con mi presencia.
Al observar la gente que estaba en la Catedral vi un gran grupo de hombres reunidos en un circulo, ellos se veían un poco inquietos, un poco alterados. Después de un rato ese circulo se disperso en el mismo lugar, dos de ellos hablan por celular mientras los otros hablaban en ellos, después de un rato dos hombres chilenos llamaron a ese mismo grupo de peruanos, ellos se reunieron alrededor de 5 minutos hablando entre ellos, los que dirigían la conversación eran los chilenos, era mas bien un reto, porque los demás peruanos debatían con ellos.
Había otro grupo de 10 peruanas, sus edades iban desde los 30 a 50 años de edad, todas ellas conversaban tranquilamente sentadas, ellas vestían informales, sus ropas eran similares a pesar de que entre las más jóvenes del grupo utilizaban colores llamativos, como calipsos y rosados; era la primera ves que veía tantas mujeres peruanas reunidas en ese lugar.
Al mirar las personas que pasaban por Catedral, vi muchos peruanos que caminan rápido y otros cruzaban la calle para dirigirse hacia donde estaban sus compatriotas a conversar un rato para luego irse del lugar.
Otros pasaban mirando a los peruanos, para variar vi mucha gente de tez más oscura que entraba y salía del edificio donde están las cabinas telefónicas, las mujeres más morenas llamaban mucho la atención de todos los hombres peruanos y chilenos y además de las mujeres que pasaban ¿será por sus exageradas curvas y su belleza?
Esta vez vi 4 argentinos, esto por su voz tan segura y fuerte, en comparación con la de nosotros y de los peruanos, que tendemos a hablar más despacio. Estos argentinos eran altos, de tez clara y de pelo castaño claro, además de todo eso vestían bien (sus ropas eran elegantes y sus zapatos de cuero negro y brillantes), ellos llamaban mucho la atención de todos, en especial de las mujeres.
Encontré muchos niños peruanos acompañados de sus madres, estos vestían con buzos, zapatillas y jockey, vi también muchas mujeres embarazadas que iban acompañadas de otras mujeres y una que otra con su pareja.
Cuando me iba hacia Bandera, me percate que había una señora peruana que vendía comida, ofrecía cebiche a mil pesos y unos postres al parecer, todo eso en la calle, de hecho tenia un puesto improvisado en donde utilizaba una caja para poner sus productos, también vi una niña de alrededor de 10 años que vestía muy ordenada con un uniforme de colegio, ella andaba con calcetines a pesar del frió que hacia (estaba por llover) tampoco andaba con chaleco, traía en sus manos un plato blanco.
Por primera vez vi un hombre peruano fumando, esto me sorprende mucho, en comparación con los chilenos que fuman mucho (por algo somos unos de los países con mas fumadores), tal vez es su cultura.

Esta vez logre tener una conclusión diferente, me di cuenta que no todos los peruanos son iguales, esto se ve reflejado en su forma de vestir ; hay peruanos que se nota que trabajan en la construcción, por sus mochilas y sus zapatos sucios con polvo blanco, otros que visten “mejor” como cualquier oficinista del centro de Santiago, además de su ropa, sus rasgos no son tan definidos como los que están por ejemplo en la Catedral o en la feria de Santo Domingo, pero igual mantienen sus modismo y su castellano que los caracteriza.




lunes, 25 de agosto de 2008

Puente con Catedral de noche...

Observación realizada el día lunes 25 de Agosto de 2008
Desde las 21:45 hrs a 22:20

Para lograr dar cuenta de lo que se vive en el lugar a observar, se optó por visitar dicha esquina (Puente con Catedral) en un horario distinto esta semana, por lo que concurrí de noche, para apreciar lo que ahí ocurría.

La primera sopresa fue que al llegar a la esquina, en el costado de la Catedral, sólo habían 3 hombres adultos, de aproximadamente 30 a 40 años, que conversaban de pie en círculo, a un volumen normal, por lo que al estar yo en la esquina de en frente no pude escuchar nada. Vestían tenidas informales, con mucho abrigo ya que hacía bastante frío, y dos de ellos tenían mochilas. Observé la conversación durante 20 minutos, tiempo después del cual comenzaron a caminar por Catedral en dirección hacia el poniente. Mientras conversaban, uno de ellos miraba hacia El poniente constantemente, y en esos 20 minutos no se encontraron ni relacionaron con nadie más, e incluso nadie más caminó por esa calzada.

Una vez que ellos se retiraron, al quedar sola la esquina, caminé por Catedral hacia el poniente por la calzada de en frente a la anteriormente descrita, y ví que había tres negocios de llamadas internacionales abiertos, que estaban bastante vacíos, salvo por una o dos personas. Al comenzar a avanzar también observé que por los costados de la calzada habían 3 mujeres, distantes una de otra aproximadamente por 1 o 2 metros, y de lejos se veían sentadas al lado de unas cajas, y al acercarme caminando, me ofrecieron comprar "comida", anunciándola sólo con ese nombre, sin detallar de qué se trataba. Al observar lo que ofrecían, identifiqué una ensalada de porotos en bolsa, ensalada de choclo con porotos verdes en otras bolsas. Había otras bandejas que no supe identificar. Al llegar al final de la calzada y observar el lugar que acababa de recorrer, ví que cerca de las mujeres, había 3 niños entre 8 y 12 años que jugaban con un hilo (al parecer de volantín), estirándolo de un lado a otro de la calzada, alargándolo, tirándolo, y deshaciendo los trazos que formaban con ellos. Corrían de un lado a otro, incluso cuando pasé de vuelta por la calzada, uno de ellos corriendo de espaldas casi chocó con mis piernas, ante lo cual una de las mujeres le llamó la atención para que estuviera a su lado. En esos momento, también aparecieron 2 jóvenes, de aproximadamente 15 a 17 años, que llegaron a acompañar a una de las mujeres que vendían comida.

Al final de la esquina, había un hombre, de aproximadamente 45 a 50 años que también ofrecía comida, pero en cajas absolutamente forradas por bolsas negras, por lo que no se podía apreciar su contenido.

Luego de volver a la esquina donde inicié la observación, y apreciar por varios minutos que no ocurrían nuevos hechos, di por terminada la sesión de observación.

Carolina Morgado Escala.

Un punto fijo

En esta visita me propuse ver el comportamiento de un solo individuo de entre los 30 o 40 peruanos que se encontraban el día 25 de agosto, entre las 13:00 hrs. y las 13:40 hrs. Habían muchos como siempre, pero me llamo la atención uno en particular. Este individuo parecía ser nuevo entre los habituales concurrentes de la catedral de Santiago, por lo menos así lo demostraban sus actitudes y su perdida mirada.

Vestimenta anormal para mis ojos era la que llevaba este tipo de aproximadamente 30 años de edad, de estatura baja y rasgos típicos de los “cholos” y un bolso grande, eran las características del hombre al cual observe cuando el sol en Santiago pegaba con fuerza. Sus movimientos de nerviosismo delataban su inexperiencia en tierras chilenas (por lo menos hasta ese momento pensaba eso), un acto mas inusual comenzó a desarrollar, que era el fumar cigarrillo tras cigarrillo, algo no muy usual entre los inmigrantes peruanos a esa hora del día. De un momento a otro este “cholo” se retira del lugar en el cual estaba ubicado, para desaparecer de la catedral. Cuando yo ya me disponía a terminar mi observación me percate que este individuo pasó al lado mío a un centro de llamados estando ahí cerca de unos 3 minutos antes de salir nuevamente donde estaba ubicado antes de hablar por teléfono. Pasaron aproximadamente 15 minutos después de dicha llamada, cuando un tipo se le acerca a mi observado.

En ese momento fue cuando me di cuenta que mis teorías podrían ser ciertas, ya que al verse se abrazaron efusivamente. Este acto parecía un reencuentro, fue tanto el alboroto con ese abrazo que llamo la atención de los demás peruanos. Al ser espectador de tan emotivo acto me dispuse a terminar mi observación. Parece que era mi día de suerte, ya que al dirigirme al metro me di cuenta que iba con los peruanos que observe, pero no logre escuchar nada de su “afectuosa” conversación. Con esta observación pude comprobar unas de las teorías por las cuales tantos emigrantes peruanos se encuentran en la catedral de la región metropolitana, que es un punto de encuentro.


Por Carlos Pizarro Cabrera

domingo, 24 de agosto de 2008

CHILE, un pais de inmigrantes

La observación la realice el día miércoles 20 de agosto de 2008.
El tiempo de observación total fue alrededor de 45 minutos. Iniciando a las 18:40 hrs.,
esta al igual que mis compañeros fue diferente en diversos sentidos, como por ejemplo el horario, el día y el lugar de la observación; fue una hora de mucho flujo de personas, por el término de la jornada laboral, aunque mucha gente entraba a las tiendas comerciales de la calle Puente a realizar diversas compras. Estando hay mismo me di cuenta que salían muchas personas del metro Plaza de Armas entre ellos, personas de color amarillento y otros de color mas bien morenos, con sus rasgos bien definidos que sin “dudas” eran personas extranjeras. Tal vez peruanas o bolivianas, otras ecuatorianas y otros de piel “negra”, que por su acento podrían ser centro americanos o hasta colombianos (no tengo esa capacidad de diferenciar el país de origen).

La gente peruana que vi salir del metro eran la mayoría hombres que en sus espaldas llevaban mochilas de colores oscuros y vestían informales (pantalones y chalecos), algunos de ellos se dirigían hacia Mapocho y otros se detenían en el costado de la Catedral a juntarse con sus compatriotas a conversar; en ese momento me encuentro a un costado de la estación del metro (Plaza de Armas), por Puente.

Después me detuve en un edificio que esta al lado de la farmacia, donde observe a la gente que transitaba por ese lugar y, los peruanos que estaban sentados en la catedral.
Me llamo la atención que muchos peruanos y otros extranjeros entraban a ese mismo edificio (de hecho era la única chilena que estaba hay parada), por lo que se me ocurrió entrar; en el primer piso habían unos cuantos ciber cafés que los atendían peruanos y otros extranjeros, y sin duda la gente que los visitaba eran extranjeros especialmente peruanos, en el segundo piso habían dos ciber cafés, unos cuantos centros de llamados y un café con piernas. En este piso había más gente de color negro que peruanos, unos entraban en los centros de llamados y uno que otro entraba al café con piernas, saliendo del edificio.

Siguiendo con mi observación, me di cuenta que habían más peruanos sentados, en el costado de la Catedral, eran alrededor de 35 a 40 personas, entre ellos habían cinco mujeres adultas que conversaban con los demás hombres. Ellas vestían colores llamativos (blanco, fucsia, amarillo, etc.), a veces estos atuendos no combinaban con las demás prendas.

Decidí irme por la calle puente, hay vi peruanos que al parecer venían de sus trabajos (mochilas en sus espaldas), estos venían de Mapocho, caminaban a paso lento, en comparación con las demás personas. Al llegar a la calle Rosas me detuve a mirar los locales, hay vi muchas vendedoras peruanas que vestían con delantales y uno que otro dueños eran chinos, entre para estar más cerca de ellos, me atendió una joven peruana (esta era mas bien de tez clara, de contextura delgada), su voz era suave y tímida, se notaba que estaba intranquila porque miraba mucho a la china que estaba en la caja, pero a pesar de todo, recibí una buena atención (mejor que una vendedora chilena. Esta comparación la hice porque en el otro local coticé unos precios y la chilena que me atendió fue descortés y hasta un poco desagradable).

Al llegar a calle donde está “La Piojera” y donde estaba lleno de autos de carabineros, había un local de yerberia, entre y vi peruanos que entraban a mirar las cremas y las distintas yerbas que hay habían, compraban por mayor los diferentes productos que se vendían (como cremas para el acné y las cicatrices, té verde y otras yerbas con nombres que al menos yo no conocía). Después de salir del local decidí terminar mi observación, al estar en el paradero de Bandera, no pude dejar de mirar la gran cantidad de peruanos que salían y entraban a los edificios viejos de la misma calle, la mayoría de ellos eran jóvenes y muchas mujeres que vestían con pantalones apretados, poleras, chaquetas de mezclilla y tacos, llamaban mucho la atención de los demás chilenos y peruanos, por su extravagante forma de vestir, además otros jóvenes compraban cervezas en la botillería de la esquina.

Recorrí mucho para ver donde se encontraban los peruanos, vi en caso de las mujeres su trabajo (en locales pequeños y restoranes), en fin logre tener una visión más amplia de cómo actúan y desenvuelven en un país que no es el suyo.

Emigrantes peruanos en la catedral de Santiago

Emigrantes peruanos en la Catedral de Santiago


La observación la realice el día Miércoles 20 de Agosto, desde las 12:35 hasta las 13:35, entre la calle Catedral con Puente. Al igual que las veces anteriores en la intersección de las dos calles anteriormente mencionadas se encuentran alrededor de 20 peruanos reunidos, estos estaban parados y conversando, su vestimenta es algo oscura y todos estaban con sus mochilas. Por la calle Catedral se encontraban alrededor de 10 peruanos, todos sentados. De todo el grupo de peruanos reunidos en la Catedral había a lo menos cuatro mujeres solamente, las cuales al momento que finalizaba mi observación, sacaron de sus mochilas cosas para comer, por ejemplo una saco una bebida, con un pan, eso me llamo bastante la atención, puesto que yo me imaginaba que iban a sus hogares para alimentarse.

En la observación que realice la semana anterior mencione a dos peruanos conversando en el semáforo de la calle catedral, esta vez estaban ellos mismos en el mismo lugar, pero esta vez pude descubrir que ellos traficaban celulares, puesto que en el momento que yo estuve llego un joven, como de 30 años mas o menos, al cual le entregaron el teléfono por cambio de algo que no pude captar muy bien lo que era.
Otro detalle que coincide con la vez anterior fue que al frente de la Catedral de Santiago estaban los mismos comediantes que la vez anterior con un grupo grande de personas, tanto peruanas como chilenas.

A un costado de la Catedral había un peruano sentado, él cual estaba dibujando mapas de algunas calles, es lo que pude observar, ya que al pasar por el lado de él no se veía muy nítida la imagen. Otra cosa que me llamo la atención en ese momento fue que los hombres que estaban parados a cada mujer que pasaba por ahí las piropeaban.
De las veces que e ido a observar a la Catedral de Santiago a los inmigrantes peruanos, cada vez voy observando mas cosas interesantes y de las cuales me queda mucho por averiguar.

Escrito por: Daniela Leon

sábado, 23 de agosto de 2008

Las Discusiones son Pan de cada día en los Inmigrantes Peruanos…

Tercera Observación

Sábado 22 de Agosto del 2008

Horario: 08.00 am hasta las 10.00am

Al parecer mi horario es raro sobre todo un fin de semana, pero justo eso hará la diferencia de mis observaciones anteriores, ya que al mirar esta realidad reiterativa de los emigrantes Peruanos encontré una posición en la que no había dedicado mis líneas.
Tras una fría Mañana de invierno y con la temperatura no apta para no abrigarse me sumergí en un silencioso centro capitalino que al simple vista mostraba ser blanco del la tranquilidad a lo cual estamos ajenos…

Resulta que en la calle Catedral, dónde se encuentran las cabinas telefónicas e internet que los inmigrantes utilizan para comunicarse con sus familias, lo han habituado como sitio de dormir algunos inmigrantes no se si es por este día frío y escabroso o porque salieron de “Polladas” como le llaman ellos a las fiestas en discotecas, pero sus rostros de jarana reflejan un noche de excesos y trasnoches. Justamente allí se encuentran cuatro hombres y dos mujeres en un promedio de edad entre unos 25 a 30 años aproximadamente, estos después de abrir una de las cabinas telefónicas salen y se sientan a un costado de nuestra Catedral Metropolitana, ahí los seis personajes en cuestión se ponen en hilera y bajan sus cabezas hacia los hombros de sus compañeros, dando una señal clara de agotamiento y sueño. Las dos mujeres quedan en medio de estos cuatro hombres los cuales las abrazan y acomodan, a simple vista da la impresión de que son novios o algo parecido, pero por lo que se viene después la cosa no era así… Ya anteriormente en mí otra observación había apreciado una pelea de parejas pero hora la cosa fue peor, ya que producto de esta supuesta salida de estas mujeres con los cuatros hombres en cuestión se produjo en plena “Plaza Arma” una trifulca que llamo a la poca concurrencia que existía allí. Lo que paso es que las inmigrantes peruanas al quedarse un rato con los tipos acurrucadas al costado de la iglesia, se presto para que cualquier transeúnte pensara que eran sus enamoradas, al pasar unos 20 minutos de estar en esa posición llegaron dos hombres más pero con una cara de enojo enorme, claro si al parecer eran los novios de estas dos mujeres que ahí se encontraban uufff y esto llevo a que los hombres que estaban acurrucados con ellas fueran impresionados con esta presencia, así que cuando esto sucedió todos se pusieron de pie y comenzaron a discutir fuertemente las mujeres reflejaban en su rostro temor e inquietud a lo que se venia.

Una vez que comienza la discusión se centran gritos que decían “Si ellas son soleteras pes… no tienen enamorados…”, lo que enfurece más a estos dos hombres que los desafían a pelear en plena Plaza de Armas, todo esto produjo primeramente que los tipos tironearan a las mujeres y las trataran de lo peor, cosa que me impactó mucho porque de las veces que había ido hacer mi observación esto jamás había sucedido. La cosa es que todos se dirigen al lugar de la pelea y comienzan los combos de estos cuatro peruanos contra dos de sus compatriotas… las pocas personas que a esa hora lograron percibir esto que fue a las 09.00 de la mañana gritaban EEhh ehh ehh pégale!!! Dale duro que se lo merecen!!! Esto llevo a que formaran un circulo como ring de boxeo, pero por suerte transitaban una pareja de Cabos Segundos de Carabineros de Chile, que se dieron cuenta de lo que estaba pasando y fueron a parar el despelote que aquello estaba produciendo. Ellos detuvieron la pelea y llamaron por radio refuerzos los que acudieron en menos de 5 segundos al lugar, llevándose a todos detenidos a la comisaría más cercana al lugar.

Como se pudieron dar cuenta ahí termino todo lo que paso de ser una simple conversación y arrumacos como ellos acostumbran hacer al costado de la Catedral Metropolitana, a una pelea callejera y maltratos hacia sus pares.
La verdad es que me he dado cuenta con mis dos observaciones anteriores que esto ha sido reiterativo, puesto que las peleas y juntas alineadas en la iglesia son pan de cada día… ¿Será que esto es su costumbre? O ¿Simplemente es parte de su Naturaleza por sobrevivir?. Son miles de preguntas que nos haremos siempre, por lo mismo en este espacio cibernético iremos mostrando cada acontecimiento que ocurre con ellos, haciendo comparaciones de simbolismos, lo que hacen, costumbres, códigos y manera de vivir en un país que no es el de ellos…

Escrito por: Carolina de los Ángeles Quezada Salinas